El 20 de agosto de 1996, nadie imaginó que la peregrinación de la imagen de la virgen del cisne tomaría un rumbo diferente. Un tráiler cuyo conductor presuntamente se encontraba ebrio atropelló a comerciantes en el sector la Urna en la vía Loja Catamayo, es una ruta importante para la peregrinación. Sin embargo, ese día a las 4 y 30 de la madrugada 27 vidas se extinguieron y 10 personas resultaron gravemente heridas. El grito de lamentación tuvo eco en todo el país y fuera del territorio nacional.
A pesar del daño múltiple y sin precedentes nadie intentó remediar las heridas de aquellos que perdieron a sus familiares y amigos porque quienes salieron a buscar el pan del día se encontraron con la muerte y el frio de la indiferencia, para esa época nadie hablaba de un plan de contingencia de cierre de vías y ordenamiento comercial, la falta de precaución seguramente vive en los corazones de aquellos que vieron en el escenario de la peregrinación el eco tenebroso de la muerte y el prematuro adiós, las autoridades de justicia tampoco actuaron oportunamente y la impunidad se impregno en el kilometro 18 de la vía del desastre.














