Está en circulación la edición 3 del periódico “Anfibio”, es una producción de investigación histórica cuyo eslogan dice: “el futuro es el presente del pasado” nos ubica en un contexto de la profundidad del ayer.
En esta oportunidad hace referencia al legado del derecho en Loja. Carlos Xavier Barrigas Asanza expone la trascendencia del ejercio judicial.
De esta manera la historia cuenta que la memoria de Loja no solo se registra en los libros de biografía sino también en los anaqueles polvorientos de sus archivos judiciales.
Investigar expedientes del siglo XIX va más allá del ejercicio de transcripción, es una labor de “arqueología legal”. Gracias a la Paleografía, es posible descifrar la estructura del pensamiento jurídico de 1854 (año clave en ese proceso).
Lo que más sorprende no es la diferencia de normas, sino la asombrosa similitud de las formas de despacho.
A pesar de que el marco legal ha evolucionado drásticamente, la columna vertebral del ritual procesal parece haber permanecido intacto.
En el folio 54 de la cuenta testamentaria del finado Carrión y Valdivieso, encontramos anotaciones del secretario Manuel Celi que resultan espejos del presente.
En dicho folio es posible leer expresiones que cualquier abogado o magistrado actual reconocería de inmediato.
“En debida forma y conforme a dro. [derecho]” “sité [cité] con el decreto anterior al Señor” “firmo el decreto al Señor José Sanz, alcalde primero municipal”.
Estas breves líneas son reveladoras. La frase “en debida forma y conforme a derecho” no es un simple arcaísmo, es una declaración de validez que ha sobrevivido casi dos siglos. Se utilizaba entonces y se utiliza hoy para certificar que una citación, notificación o trámite ha cumplido con los requisitos legales mínimos, garantizando así el debido proceso.
Entonces en 1854 el Alcalde Primero Municipal actuaba con solemnidad y rigor procesal identico a los magistrados de la actualidad.
Aunque las leyes de fondo han cambiado desde el pasado de las leyes españolas remanentes al Código Civil y legislaciones modernas la metodología del despacho mantiene una continuidad sorprendente al mencionar la fe pública, la notificación personal, la jerarquía administrativa.
En esta publicación, el articulista Barrigas Asanza sostiene que el juicio de Manuel Carrión y Valdivieso nos permite entender que la justicia va más allá de la tecnología o el papel, se fundamenta en un lenguaje ritual que busca la seguridad jurídica. El pasado judicial nos enseña que aunque los tiempos cambien, el anhelo que cada acto se realice “en debida forma” sigue siendo el pilar inamovible de nuestra civilización jurídica.














