Identificar el valor nutricional y la importancia que distingue a las variedades de papas nativas de Loja, Azuay y Cañar, permitió identificar 100 variedades de papas nativas del sur de Ecuador y plantear estrategias para su conservación a través de la creación de bancos de semillas en chacras familiares en Chuquribamba, huertos familiares en Loja y en parcelas del Jardín Botánico ‘Reinaldo Espinosa’ y la Estación Experimental ‘La Argelia y proponer la conservación in vitro (técnica de reproducción masiva) de plantas en el Laboratorio de Micropropagación Vegetal
Narcisa Urgiles, investigadora, mencionó que realizaron un análisis nutricional, identificando que las papas nativas son mejores que las variedades comerciales (que tienen más carbohidratos) cuentan con un gran contenido de antioxidantes y vitaminas B y C. Además, explicó que el proyecto es innovador al potenciar la crioconservación (colocar papas en nitrógeno líquido para conservar su material genético y mejorarlo en futuros estudios).
Esta investigación preserva y aprovecha el potencial genético de las papas propias del sur, respetando el conocimiento ancestral de las comunidades para aprovechar las ventajas agroecológicas de sus zonas. En este estudio involucran a 170 productores de Chuquiribamba, Santiago, San Lucas y Saraguro, que son los guardianes de la seguridad alimentaria y la resiliencia climática”, añadió.
El proyecto también incluyó la socialización de resultados y la transferencia de conocimientos con productores, técnicos, instituciones educativas y entidades públicas. Esto permitió compartir el conocimiento técnico, asegurando la sostenibilidad y la conservación activa de las variedades nativas de papa, fundamentales para la alimentación nacional y la identidad cultural de la región.














