Un amigo que casi todos tenemos es aquel que tiene lomo, cubierta, portada, contraportada, las páginas de respeto y la numeración de contenido, si efectivamente es el libro que en el trazo de sus letras nos abre las puertas a mundos desconocidos, nos hace ver el entorno de otro modo y ante todo nos hace comprensivos frente a las diversas escenas que se cuentan.
El libro es como el naciente sol que baña los verdes campos en la mañana, es el compañero que siempre espera en la tibieza del espacio de un hogar, en la estantería de una biblioteca, en el mostrador de una librería o en la tendería de la feria informal.
Es el paciente amigo que sin juicio ni premura aguarda que un día recurramos a el y generoso nos envuelve en el conocimiento sin reproche ni comentarios.
El libro abre el surco de la imaginación, gracias a sus gráficos y al armonizado conjunto de sus letras nos enseña sin prisa y con profundidad.
Así es el libro que a veces relata con frialdad, otras lo hace conmovido, a veces junta historias y las hace cuentos.
En otras ocasiones se apasiona con las escenas románticas, otras de terror, se hace detective y en muchas ocasiones se vuelve misterioso.
También se convierte en manual, o en informe, en ciencia, en ficción.
En fin el libro es tantas cosas que difícilmente dejará de existir.
El libro desde el papiro en el antiguo Egipto hasta el libro impreso que bondadoso llega a nuestras manos, la lectura en formato físico es la guardiana del conocimiento humano.
El libro es más que nostalgia puesta en un papel, el libro es la inteligencia compartida nacida desde el ser, la palabra y la inspiración plena.
En el año 3000 a.C los egipcios usaron el talo del papiro para registrar leyes, religión y ciencia, entonces nació la idea de transportar el saber.
Los griegos y romanos pasaron del rollo al formato de páginas encuadernadas. El libro como objeto portátil revolucionó a la educación.
Pero la imprenta de Gutemberg en 1440 multiplicó los libros y democratizó el acceso. La biblia, abrió la puerta a la alfabetización masiva convirtiendose en uno de los libros más singulares de la historia humana. Es al mismo tiempo documento antiguo, biblioteca de saberes y ante todo guía espiritual y todo eso ha viajado por siglos, gracias al formato del libro.
Actuamente convivimos con el libro digital, eso está perfecto. Pero el libro físico sigue siendo escuela de concentración. Abrir un libro es elegir un tiempo para la germinación de ideas que merecen profundidad.















