Han pasado tantas cosas los últimos años en nuestra querida Loja, que muchos, al menos los que se han quedado, a ratos piensan que todo está perdido; que los malos alcaldes que pasaron por el gobierno cantonal, la han ido destruyendo poco a poco, ya sea por sus abusos, por su desidia o por la folclórica manera de huir a los problemas más relevantes. Si analizamos los últimos veinte o treinta años de administración municipal, vamos a coincidir, salvando ciertas excepciones, que el desdén, sumado al compromiso politiquero con el que se lo ha manejado, ha terminado pasándonos factura; pues, cada vez los problemas se incrementan, han llegado a normalizarse, y nos hemos llenado de un conformismo tan inusual que espanta.
Hoy por hoy, en pleno siglo xxi, nos sigue faltando el agua potable en la ciudad y en las áreas urbanas de nuestras trece parroquias rurales; sin embargo, pronto hemos olvidado que se gastaron en un fallido plan maestro de agua potable más de sesenta millones de dólares, y pretenden cuentearnos que el problema es por la falta de mantenimiento. Lo mismo sucede con el alcantarillado, han permitido un crecimiento descomunal y sin planificación de las áreas urbanas; permitiendo a ciertas mafias inmobiliarias deshonestas y traficantes de tierras, construir urbanizaciones, ciudadelas y lotizaciones sin que cuenten con adecuados servicios básicos, luego de lo cual estafan a los compradores, y como es conocido por todos, le pasan los reclamos al municipio exigiéndole les dote de dichos servicios.
Lo mismo sucede con la vialidad: totalmente destruida. Tenemos vías que no duran ni la mitad del tiempo útil ofrecido, ya las construya el municipio o el MTOP; a diferencia de ciertas ciudadelas privadas que tienen mayor durabilidad. Las preguntas son claras: ¿Utilizan diferentes materiales? ¿Hay mayor seriedad en la ejecución de la obra en lo privado? O, ¿Los procesos de fiscalización en lo público son un saludo a la bandera? Lo cierto es que, además, el bacheo es incipiente; el recapeo no es adecuado; y, para el asfaltado se carece de un plan serio y sostenible. En definitiva, la rehabilitación vial es bastante deficiente. Lo mismo sucede con el tratamiento que le damos a la basura, seguimos anclados al siglo pasado, no queremos entender: que debe ser utilizada como materia prima; que debemos mejorar el reciclaje en la fuente; y, que es imperativo reubicar el sistema de tratamientos de los desechos.
No está por demás, hablar de la imperiosa necesidad de modernizar el Municipio, que pasa entre otros temas, por digitalizar los trámites administrativos, agilitando los servicios en favor del ciudadano; así como, solucionar los programas de vivienda que enfrentan procesos legales y constitucionales, priorizando al Ser Humano. Todos estos temas son importantes, y debemos discutirlos elevando el nivel del debate, nivel que nos puede conducir a encontrar soluciones viables, más allá de los inventivas maliciosas que se vienen fraguando a través de los troles que facturan y se nutren de la politiquería.
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