Estamos en un mundo acelerado donde el bienestar se siente como un privilegiado respiro que todos necesitamos para mantener el ritmo sin afectarnos.
Los servicios de salud se vuelven cada vez más inalcanzables. Según la revista “Ekos” primera edición del 2026, señala que “cerca de 100 millones de personas caen en la pobreza extrema cada año debido a gastos médicos que deben pagar de su propio bolsillo”.
Esta cifra refleja la existencia de una alarmante crisis en salud.
La política pública está en deuda con la población para atender el complejo sistema de salud.
Este debilitado sistema se refleja con un cúmulo de carencias entre ellas la medicina, mafias en los hospitales, deficiencia en la infraestructura, médicos impagos e infinitas denuncias de corrupción.
El primer indicador para medir la eficiencia del sistema de salud es el abastecimiento de la medicina.
Hasta enero de 2026 el suministro de fármacos en hospitales llegó al %54 cuando el estándar según la Organización Mundial de la Salud, OMS, es del %80.
Actualmente miles de pacientes denuncian que en los centros de salud y hospitales les exigen comprar sus propias medicinas e insumos, sin embargo el Ministerio de Salud Pública, MSP, señala que existe abastecimiento.
El presidente Daniel Noboa, denuncia que hay quienes ocultan la medicina.
La Secretaria de Compras Públicas, SERCOP, no refleja cuanto se destina para la compra de medicinas en este año.
En Ecuador falla la logística, falta el sistema de apoyo, la empresa privada incumple y el gobierno es señalado por impagos en esquemas esenciales de la salud.
En Ecuador hay elementos contradictorios en el sistema de salud, hay muchos profesionales de la salud pero la mayoría opera en el sector privado.
Según el MSP en el país hay unos 92 mil trabajadores de la salud en el sistema público, arrojando una tasa del 83 por cada 10 mil habitantes, que marca distancia con el estándar de la OMS, que es 44,5 por cada 10 mil habitantes.
Según la Federación Médica al país le faltan contratar seis mil médicos más, especialmente médicos especialistas en cuidados intensivos, neonatología, neurocirugía, cardiología y traumatología.
La red pública de salud no tiene los equipos para atender la delicada tarea de prestación de salud a favor de la población.
En definitiva, la salud está y crisis y la población está enferma.














