La política, previa a una campaña para elegir a los dignatarios que conformarán los gobiernos seccionales: provincial, cantonales y parroquiales, empieza a mostrar algunas formas de obrar de aquellos personajes que buscan la compasión; comienzan a mostrarse como víctimas, tratando de ocultar los errores voluntarios cometidos en el pasado; parten del hecho de que los lojanos y lojanas, saben perdonar, olvidan pronto y se pueden dejar volver a engañar si los falsos candidatos, simulan estar vestidos de oveja para sacar nuevamente las garras después.
Por eso es importante que los ciudadanos, hagamos conciencia de la responsabilidad que tenemos al elegir a nuestros gobernantes; especialmente a la gente que ya vivió esos abusos, enfrentó las tiranías o les tocó soportar las inclemencias provocadas por la desidia y el autoritarismo. Pero, como hay muchos ciudadanos jóvenes, es imprescindible que para que se informen adecuadamente revisen la historia o les hagamos recuerdo de los daños que causaron, en los que van a encontrar todos los abusos, las ineptitudes o despropósitos con los que han actuado ciertas autoridades que ya gobernaron, dañaron nuestra ciudad y cantón Loja, y pretenden volver como si nada hubiese pasado.
Hay que tener cuidado, porque se han perfeccionado en victimizarse; buscan que la gente les tenga lástima e intentan alcanzar un voto compasivo utilizando una pena simulada con dramas armados, fungiendo ser perseguidos; sin sentir ningún tipo de pudor al mentir con una especialidad tal, que hasta parece que derraman lágrimas para que les crean. Esta forma de engañar, no es casual, es preparada y tienen sus agnados y cognados, que andan por las calles vendiendo el rumor; lo afianzan con entrevistas prefabricadas; y, un grupo de sus seguidores lo replican en redes sociales.
La verdadera víctima fue el pueblo, pues, incluso en nombre del Estado se cometieron abusos por los que ahora tenemos que pagar sendas indemnizaciones: se despidió a gente ilegalmente; se usurparon terrenos privados y públicos de otras instituciones; se violó el derecho de los lojanos imponiendo las fotomultas sin ordenanza. Ahora, los lojanos tenemos que pagar varios millones de dólares, dinero que nos serviría: para arreglar el fallido plan maestro de agua potable; para hacer un plan agresivo de bacheo en la ciudad; o, para solventar los problemas de la Gente de Ciudad Victoria y Jardines de Punzara. Por todo eso, hay que tener mucho cuidado con los que se hacen las víctimas, y de paso, con los que los apoyan o callan las arbitrariedades vividas.














