La democracia consiste en la decisión mayoritaria de un pueblo, determinado mediante voto popular; y, el respeto a esa decisión debe primar por encima de cualquier criterio, deseo o forma de pensar. El no, a las cuatro preguntas formuladas, y en la manera como se dio el resultado final, más allá de cualquier lectura objetiva o con sesgo, marca un camino claro: la gente define sin mirar lo ideológico, lo político o lo doctrinario, más aún, si no se le explica bien, y se permite confundir al electorado, distorsionando cuál es el objetivo trazado, para cambiar el rumbo del Ecuador.
Posiblemente, hubo un exceso de confianza en el equipo presidencial, al plantear la estrategia política y efectuar una mala lectura de los tiempos y momentos que atravesaba el país. Puede haber afectado la subida del diésel; talvez la gente del seguro campesino se espantó y la atemorizaron con quitarle el servicio de saludo en calidad de asegurados; los despidos a los empleados públicos, hicieron creer que podían masificarse; sin descartar, que muchos grupos de delincuencia organizada, veían en una nueva Constitución el peligro de perder ciertas prebendas constitucionales.
Faltó desenmascarar, además, muchas mentiras que la oposición supo vender; sin dejar de lado que, le faltaron voceros al oficialismo para desmentir esas narrativas maliciosas; pero también, no hay que olvidar que, los últimos tiempos se afectaron a ciertos sectores, que, sin ser opuestos ideológicos, no desaprovecharon la oportunidad para sumarse a la derrota del gobierno, como señal de venganza politiquera sin medir las consecuencias.
No sé cuántos pueden pensar que, perdiendo la consulta popular, el gobierno es el afectado. En realidad, creo que el gran perder es el Ecuador, porque desaprovechamos una oportunidad histórica para reinstitucionalizar el país. Por ahora, el remezón ya cobró varios secretarios y secretarias de Estado (ministr@s), saldrán gobernadores y más gente del gobierno; lo cierto es que, hay errores que deben corregirse, hay lecturas que deben transformarse en verdaderos aprendizajes; y, enseñanzas que deben redireccionar el camino para salvar a nuestra Patria.















