Si el alcalde se queda o se va, es lo menos importante; lo esencial es que Loja se cae a pedazos y debemos recuperar nuestra ciudad y cantón de todas las formas posibles. Estas son las ideas más relevantes que se conversan: en la casa, en las oficinas, en los mercados, en el taxi, en el bus, en la universidad, en el colegio, en todo lugar. Ayer se presentó el informe de la comisión de mesa, que concluye que el alcalde no respetó la resolución tomada por el Cabildo lojano, y que también irrespetó la decisión de la cámara edilicia, cuando no le permitió reformar el presupuesto para comprar maquinaria, dejando de lado otras obras importantes y urgentemente necesarias.
El Cabildo dictó la Resolución CML-017-2024, para fortalecer la transparencia y exigir eficiencia en la ejecución presupuestaria del Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Loja; principalmente ordenando que el alcalde informe al Concejo Cantonal, así como a la comunidad lojana, como se va ejecutando el presupuesto. Esto no hubiese pasado, si la administración de Quezada cumplía con las disposiciones legales contempladas en la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que obliga a publicitar en la web institucional el desarrollo de toda la administración pública, principalmente el manejo financiero y presupuestario del GAD Municipal. Dicha resolución nunca fue objetada por el alcalde, por lo tanto, formó parte del ordenamiento jurídico, goza de legitimidad y estaban obligados a respetarla.
Asimismo, no se entiende como el alcalde irrespetando el sistema jurídico que rige para la administración pública, se fue por encima del cuerpo legislativo y reformó el presupuesto para comprar volquetas, después de haberle sido negado expresamente; vulnerando el Art. 257.1 del COOTAD, que, en síntesis, dispone: “No podrán efectuarse traspasos que hubieren sido negados por el Cabildo”. Hoy paga las consecuencias de obrar por encima de las leyes, ordenanzas y resoluciones; incluso, lo preocupante es que, gente que le dio el voto o lo apoyó en su campaña y celebró su triunfo electoral, ahora vuelve a celebrar, pero porque se va, al ser removido de su cargo.
En todo caso, si los votos de ocho concejales o más, deciden que se vaya a su casa, habrá que esperar la decisión final del Tribunal Contencioso Electoral, organismo que debe pronunciarse única y exclusivamente sobre el cumplimiento de formalidades y procedimiento aplicados, en caso de que suba a su conocimiento mediante consulta. Lo cierto es que, el alcalde ganó el primer “quince” al bajarse la denuncia del concejal Santiago Erráez; de seguro mañana perderá el segundo “quince”; y, se deja para que el TCE defina la colorada, momento en el cual realmente sabremos, si se queda o se va. Ya en lo más importante, queda como enseñanza que: “Con Loja no se juega”, por más populismo o autoritarismo que apliquen; pues, en siete años el pueblo revocó o un alcalde por abusivo y el Cabildo remueve a otro por incumplir las leyes. Nunca más una autoridad, al llegar al Municipio, debe envanecerse y menos dejarse idolatrar, sino dedicarse a gobernar.
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