En Loja el café es más que cultivo. Es identidad, es trabajo de familia y es orgullo.
Esta provincia del sur del Ecuador tiene algo que pocas regiones logran: suelo, altura y clima perfectos para que el café crezca lento y desarrolle sabores únicos. Por eso cuando un lojano habla de café, gráfica la montaña, la neblina y las manos campesinas que cuidan cada grano.
Loja produce y gana con su café.
En los últimos años los productores lojanos han demostrado que aquí se hace café de especialidad, de clase mundial. Han conquistado premios nacionales e internacionales que pusieron a la provincia en el mapa del café gourmet.
¿Y por qué importan tanto esos premios?
Porque un premio es más que una medalla. Un premio es una puerta que se abre. Valora al productor: Le dice al agricultor que su esfuerzo vale, que vale la pena cuidar el grano, fermentarlo bien y secarlo con paciencia.
Abre mercados: Cuando un café de Loja gana, tostadores de Europa, Asia y EE.UU. voltean a ver. Pagan mejor y compran directo, sin intermediarios.
Pone a Loja en alto: Cada premio es el nombre de Loja sonando en competencias donde participan los mejores cafés del mundo. Es turismo, es inversión, es que los jóvenes se queden a cultivar en lugar de irse.
Hoy el café de Loja es sinónimo de calidad. Dejamos de hablar de «café nomás». Hablamos de notas a chocolate, a frutos rojos, a cítricos. Hablamos de café que se toma despacio y se disfruta.
La importancia está ahí: *Loja le demostró al Ecuador y al mundo que sí se puede vivir dignamente del café. Que con técnica, asociatividad y pasión, el campo lojano compite y gana.
Y cada taza que se sirve fuera de la provincia lleva un pedacito de Saraguro, de Puyango, de Calvas, de Espíndola. Lleva el trabajo de gente que decidió apostarle a la calidad.
Actualmente Loja se consagra como la Capital del Café del Ecuador
La Asamblea Nacional declaró a la provincia de Loja como la «Capital del Café del Ecuador», un histórico reconocimiento que rinde tributo a casi dos siglos de tradición.














