La imposibilidad de desconectarse del trabajo y el cansancio que persiste incluso después de la jornada están convirtiendo la fatiga laboral en una problemática cada vez más presente. La OIT vincula los riesgos psicosociales con más de 840.000 muertes al año, mientras la sobrecarga y la hiperconectividad afectan la salud, el bienestar y la calidad de vida de los trabajadores. Frente a este escenario, la prevención exige gestionar las cargas laborales, promover pausas y recuperar los límites entre el trabajo y la vida personal. Los profesionales de la salud abordan esta problemática mediante acciones de bienestar emocional y acompañamiento especializado, con el objetivo de evitar que el agotamiento se convierta en parte de la rutina.















