La guerra del Golfo Pérsico en los años noventa fue un conflicto militar internacional que involucró a varios países, liderados por Estados Unidos con Irak. El conflicto comenzó el 2 de agosto de 1990 y terminó el 28 de febrero de 1991 con la liberación de Kuwait. La revista Visión, en una publicación del 3 de septiembre de 1990 presentaba un amplio análisis realizado por Gabriel Sánchez Sierra que mostraba el impacto que tendría en América Latina la crisis del Golfo Pérsico.
Porque aunque este conflicto se refiere a las tensiones entre los países de Irán, Irak, Arabia Saudita, entre otros. Estos conflictos acarrearon implicaciones globales debido a la importancia estratégica de la región en la producción y exportación de petróleo.
La crisis, más que una situación de tipo energético es fundamentalmente geográfica.
Algunos impactos económico energéticos para ubicar el problema y ver sus implicaciones y oportunidades para América Latina, se concentraron según el analista Gabriel Sánchez, en los siguientes aspectos:
- El profundo conflicto ya existente en el mundo árabe donde se confunden petróleo, religión y política.
- El descomunal poderío militar de Irak, representado en un armamento que comprende todo tipo de armas ofensivas.
- La actitud conciliadora de la Unión Soviética orientada a estabilizar el mundo al final de la guerra fría.
- La interpretación de Estados Unidos en la resolución de la Organización de las Naciones Unidas del 2 de agosto de 1990, resolución que no lo autoriza a intervenir con medidas de fuerza contra Irak.
- La extraña actitud de la comunidad internacional donde algunas de las resoluciones de las Naciones Unidas (conficto Irak y Kuwuait) tienen que ser respetadas.
En los conflictos energéticos puede destacarse:
- El posible debilitamiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP y su control no solo por los conflictos existentes entre los países miembros sino por la entrada de nuevos actores.
- La existencia de petróleo (reserva estratégica) de los países industrializados.
- El exceso de la oferta existente antes de la crisis y gracias a la capacidad no utilizada existió la disponibilidad para remplazar la producción.
- Las reservas tienen que ver más con el largo plazo y con la evolución de la crisis
En América Latina y el Caribe, región exportadora e importadora de petróleo se presentaban dos situaciones:
Para los exportadores Colombia, Ecuador, México, Trinidad y Tobago y Venezuela es favorable debido a los ingresos adicionales que se pueden estimar con base en los niveles de exportación de crudo.
En los países importadores significa esfuerzos adicionales como Brasil y Honduras.
Para ese entonces surgían las propuestas orientadas a fomentar el dialogo y los principios de respeto mutuo. Esto tiene que ver con el planteamiento de los hombres de paz y que debía ser defendido frente a la opción militar.
Las implicaciones económicas en un momento de tensión, pero sin guerra, son moderadas para los países institucionalizados. Los grandes perdedores son los países en desarrollo importadores de petróleo, los cuales están desprotegidos y no tienen capacidad para enfrentar las consecuencias de la crisis.
Desde el punto de vista energético, son preocupantes los efectos que generó la crisis dentro de la OPEP, organismo líder del tercer mundo en defensa de los recursos energéticos.
En medio de la crisis, América Latina y el Caribe se les presentó una excelente oportunidad para reaccionar unidas y fortalecerse como región el solo sector energético a través de la integración física y comercial brindan oportunidades que no pueden dejarse escapar, así se pensaba para ese entonces a través de la revista visión de 1990.















