El sabio naturalista Teodoro Wolf en su investigación científica sobre la Comarca Lojana afirmó que por la calidad del suelo, por la conformación de sus montañas, por las capas del subsuelo, por la inclinación de éstas y por más vestigios, la hoya de Loja en la época terciaria fue un inmenso lago, el cual en algún cataclismo se rompió hacia el norte dando origen al río Zamora que corre al oriente.
Luego de ese cambio geológico, la hoya quedó abonada y propicia una flora tan extraordinaria y variada, superando a toda la región ecuatoriana.
La sorprendente belleza y abundancia de vegetación que surge en esta campiña fueron admiradas y estudiadas por sabios naturalistas que la han visitado tales como Humboldt, Bompland, La Condamine, el Padre Fray Vicente Solano y otros eruditos más de la época de la Colonia, todo confirmaba que Loja era el jardín botánico del Ecuador.














