La gestión y los recursos que reciben los gobiernos Autónomos Descentralizados pasaron el umbral de la polémica con el poder ejecutivo. Más allá de las reformas legales que al respecto fueron abordadas en el pleno de la Asamblea Nacional , es preciso entender que las alcalcaldías y prefecturas necesitan ser eficientes.
El debate cobra intensidad sobre el ejercicio de la gestión pública, cumpliendo las características de eficiencia y con estricto sentido a favor de la ciudadanía.
Los conflictos datan desde hace tres décadas porque la gestión de recursos tiene la marca del interminable conflicto que resulta ser evidente porque el crecimiento de Ecuador registra parámetros inequitativos: sus calles muestran la fachada de la destrucción, los barrios se conforman sin ninguna planificación y los cantones registran servicios básicos incompletos.
La infraestructura de la obra pública muestra el caótico panorama del colapso. Este conjunto de la desproporción apunta como responsables a los GADs.
En 1998 cuando entró en vigencia la Constitución de la República de Sangolquí, el entonces asambleísta Marcelo Doti sentenciaba que los recursos que sean entregados a municipios, parroquias y prefecturas que no están preparados en la administración de bienes públicos dará paso al derroche de recursos y al fenómeno de la corrupción.
Este aviso para esa época no tuvo eco ni la reflexión necesaria. Actualmente los ciudadanos vivimos las consecuencias de la oscura entrega a quienes además de ser improvisados han defraudado el precepto de ejecutar acciones en función del bienestar colectivo.
Ecuador tiene 24 provincias, 223 cantones y 1449 parroquias que deben ser financiadas desde el gobierno central por recuadación tributaria y rentas petroleras, muchas de esas alcaldías desde los años 80 se conformaron por calculos políticos y dejaron a un lado la planificación técnica.
Los congresistas prometían un cantón propio a cambio de una curul en el legislativo.
Entonces los problemas continúan: el populismo, la improvisación y el acomodo se instalan.
En el 2025 en Esmeraldas se aprobó la creación de un nuevo cantón, bajo el espejismo de acabar con la pobreza.
Hoy tenemos a Ecuador fragnentado, carente de planificación y sin voluntad de cambio.
Este país está con la esperanza rota.
Hay la confusión de las competencias y el derroche de recursos para fiestas, es decir la sombra del clientelismo político amenaza con segur destrozando a la patria tricolor que en los actuales momentos se tiñe de gris por el desorden, la inseguridad, la incapacidad y la corrupción.















