Las ideas, propuestas y ofertas que se vienen discutiendo, buscando mejores días para nuestra tierra, tienen que ir dando los frutos suficientes para tomarlos como insumos, que nos lleven a desarrollarnos de una manera imponente en la región. Si revisamos la historia en algunos momentos, fuimos: una potencia educativa, una potencia cultural y una potencia en salud. Por mucho tiempo fuimos ese gran referente de lucha y pundonor, llenos de una solidaridad colectiva inigualable, con la que debemos reencontrarnos.
Para recuperar la sociedad a la que pertenecemos y reescribir nuestra historia, es imperativo que, más allá de las discrepancias que podamos tener en la arena política, definamos las áreas esenciales en las que debemos intervenir, tanto desde el sector público cuanto desde el sector privado. Por ejemplo: si hablamos de un gran sistema de alcantarillado, es necesario considerar: el alcance de la planificación efectiva con datos reales desde el Municipio, para lograr que la inversión privada sea adecuada y transparente; sin mañoserías, trampas ni sobreprecios de lado y lado.
La esencia en las obras, planes y proyectos que se determinen como impostergables, debe estar legitimada por el acuerdo previamente discutido y celebrado con los vecinos de nuestra sociedad lojana, que van a ser realmente los beneficiarios y son quienes deben manifestar de manera voluntaria su compromiso de asumir parte de los costos a través de la contribución especial de mejoras. Desde el municipio tenemos que recuperar la confianza de la gente, con actos serios, firmes y claros; sin maniobras, mentiras ni populismos que engañan a los ciudadanos.
El manejar con seriedad el gobierno cantonal descentralizado de Loja, no debe ser sólo una exigencia político – electoral, sino un compromiso de todos los postulantes y sus respectivos equipos. En todo caso, la credibilidad es el factor clave para retomar la senda del desarrollo, credibilidad que se fragua con certezas, sin falacias. Por suerte los lojanos somos una sociedad que ya no se deja manipular, y que está consciente de los graves daños causados por la demagogia, el populismo y la desidia.
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