Cuando la piel del alma
acude al ritual de la exfoliación
y mis poros se hacen niebla
nace el grito de la constelada espera.
los muros descalzos
se enjalman sobre mi espada
el vacío acude al sortilegio
se vuelve martir de mi propia voz
que aun no alcanza la cumbre donde mi madre agita
las alas
es cuando mis labios se convierten en puerto
viejos vientos manan la vergüenza
de verme aplastado
trazo el mapa de estas baldosas de fuego.















