Desde las 23h00 del próximo domingo 3 de mayo hasta las 5h00 del lunes 18 de mayo Ecuador quedará encerrado bajo el candado del toque de queda. El presidente Daniel Noboa, una vez más decretó el toque de queda nocturno que cubre a nueve provincias: Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y cuatro cantones: La Maná, Las Naves, Echeandía y La Troncal.
Según mencionan, la medida busca proteger a la ciudadanía y reforzar la presencia del Estado frente al crimen organizado.
A pesar de la proclama de la buenas intenciones, el país desaprueba la decisión del mandatario.
En primer término la economía nocturna se apaga: discotecas, bares y restaurantes señalan enormes pérdidas.
Por otra parte hay quienes sostienen que se reducen los derechos de los ciudadanos, es decir la medida adoptada por el presidente Noboa es poco práctica para combatir la delicuencia. Hasta la actualidad los delitos siguen ganando terreno.
El toque de queda pone al descubierto un dilema que Ecuador no resuelve seguridad, libertades y producción.
Sin embargo el gobierno defiende los resultados más de 1.200 aprehendidos, cinco pistas destruidas y 47 objetivos militares destruidos en la restricción de marzo. Los sectores productivos responden con pérdidas y más desempleo.
Los críticos recuerdan que 17 cantones sin homicidio en el 2026 también tendrán toque de queda desde el 3 de mayo, la decisión pone en duda la acción del gobierno.
La seguridad jamás puede reducirse al apagón o al encierro y la economía realmente activa dificilmente puede ignorar que sin paz no hay consumo real.














