Este viernes 13 de febrero, se celebrarán 467 los matrimonios en las agencias del Registro Civil a escala nacional demostrando que, para cientos de ecuatorianos, el amor es más fuerte que cualquier superstición.
“Nos dijeron que no nos casáramos un viernes 13, que era de mala suerte, que mejor cambiáramos la fecha”, cuenta Ana entre risas, tomada de la mano de Luis, minutos antes de pronunciar el “sí acepto” definitivo. “Pero nosotros creemos que la suerte la construyen las decisiones que uno toma con el corazón. Si estamos juntos y tenemos fe, no hay número que nos asuste”, añade Luis, mirándola con complicidad.
Para ellos, como para muchas parejas en el país, la fe, el amor y la convicción de empezar una nueva etapa pesaron más que cualquier mito. Porque cuando el corazón está seguro, no hay fecha que intimide, ni superstición que detenga una promesa.
Durante años, el viernes 13 ha estado rodeado de creencias populares como la famosa frase: “no te cases, ni te embarques”. Sin embargo, en Ecuador, el amor volvió a demostrar que puede más que cualquier presagio. Para muchas parejas, lejos de representar mala fortuna, esta fecha se convirtió en un símbolo de valentía y convicción, el inicio de una historia que, precisamente por ser distinta, será imposible de olvidar.
Las cifras respaldan esta realidad. En 2025, Ecuador registró 50.556 matrimonios, de los cuales 679 se celebraron el 14 de febrero, fecha tradicionalmente asociada al amor. En tanto que, en enero de 2026 ya se contabilizan 3.652 nuevas uniones, con Pichincha liderando el registro con 789 matrimonios, Guayas con 760 y Manabí con 326.
Solo en la semana previa a San Valentín, del lunes 9 al viernes 13 de febrero se contabilizan 1.109 matrimonios.
Más allá de los números, cada matrimonio representa una historia, una promesa y un proyecto de vida compartido. Porque al final, las fechas no determinan el futuro; lo hacen las personas que se eligen todos los días. Y para quienes se casaron un viernes 13, esa será, sin duda, una fecha marcada para siempre… no por la superstición, sino por el amor.















