Este domingo 16 de noviembre de 2025, los ecuatorianos tenemos una cita histórica, no sólo con la democracia, sino, con nuestra Patria. Cabe advertirlo para la reflexionar: las elecciones del domingo, no son un simple tema ideológico, político o doctrinario; ni tampoco se trata de un enfrentamiento entre clases sociales, académicas y menos económicas o raciales; no vamos a definir quien goza de más popularidad, ni le vamos a entregar el poder a nadie; menos aún, esta consulta popular, definirá “la gran oportunidad” para medir fuerzas políticas, es una elección diferente, estamos llamados a formar parte de la democracia directa, de un real democracia participativa.
Ya nos mintieron en campaña, nos intentaron hacer creer, que: si votamos sí, va a subir el gas, van a entregar Galápagos a los gringos, o que van a eliminar el seguro social, entre otras falacias. La consulta popular, definirá si queremos una asamblea constituyente que redacte una nueva constitución; pacto social, que no puede dejar de lado los derechos fundamentales. Pero seamos claros una vez más, la constitución actual se ha prestado para un sinnúmero de interpretaciones a la carta; en el nombre del garantismo, se han permitido impunidad al granel. Distorsionaron tanto la institucionalidad del Estado, que nadie dudaba que vivimos un Estado fallido, que fue presa fácil de las mafias.
Estoy convencido que debemos reinventar el sistema constitucional de nuestro país; no es posible que: en nombre de la ciudadanía universal, (Arts. 9, 61.2, 63.2, 416.6) hayan convertido a nuestra nación en guarida de delincuentes transnacionales que manejan negocios ilícitos por muladas; no es justo que, so pretexto del garantismo constitucional, ubiquen a los privados de la libertad en los grupos de atención prioritaria (Art. 35), al mismo nivel que los niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, mujeres embarazadas, o personas con enfermedades catastróficas; o, no es aceptable que, mal interpretando las garantías jurisdiccionales, saquen de las cárceles a quienes están pagando una condena después de haber sido legalmente sentenciados.
Además, es absurdo tener más de 250 partidos y movimientos políticos, so pretexto de jactarnos de ser un país democrático; ni es conveniente seguir teniendo un aparato de justicia vulnerable, susceptible de ser secuestrado por otras funciones del Estado; ni mantener encargos eternos en los más altos órganos de control, porque tenemos un consejo de participación ciudadana inoperante y atado al cordón umbilical de quien lo nombra. Nos falta mucho por analizar y el tiempo es demasiado corto para seguir reflexionando desde este medio. Es hora de tomar una decisión coherente, sensata, cuya cordura nos permita reconstruir de verdad un nuevo Ecuador. Está en sus manos, continuar con el malévolo engendro de Montecristi, o sumarnos al riesgo de crear una nueva oportunidad para salvar al país, salvar a nuestros hijos, salvar a las futuras generaciones. No se olvide el domingo: el poder está en sus manos. Que DIOS bendiga al Ecuador.















