Un emprendedor de la provincia de Loja tendrá que pagar a la ARCSA $4.700,00 y su emprendimiento solo le permite producir 1.000 libras de café anual, es decir tendría que vender 4.000 libras por cuatro años solo para pagar la multa. Entonces el productor está en quiebra.
La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria, ARCSA, zonal 7, inició un procedimiento administrativo en contra de un productor de café tostado y molido en la provincia de Loja por presunto incumplimiento al Art. 141 de la Ley Orgánica de Salud.
Según la resolución emitida a finales de agosto de 2026 el proceso se abrió tras un “control post notificación nivel 2” ejecutado en febrero de 2026.
El expediente se originó porque el titular del producto no canceló a tiempo el pago de los análisis requeridos a un laboratorio externo acreditado por ARCSA.
De acuerdo al instructivo de la ARCSA, cuando el titular de una notificación sanitaria no realiza el pago en el plazo de cinco días, el laboratorio debe notificar a la ARCSA para que inicie de oficio el proceso administrativo sancionatorio.
El producto en cuestión cuenta con la notificación sanitaria de rigor.
Pese al proceso, los resultados de laboratorios emitidos en marzo de 2026, determinó que el café si cumplió con los parámetros exigidos entre los que se cuenta el análisis físico-químico y el microbiológico. En definitiva, no se detectó riesgo sanitario en el alimento.
El productor sancionado señaló que se trata de un emprendimiento pequeño y familiar que produce alrededor de 1000 libras de café al año. Advirtió que una sanción económica de $4.700,00 representaría la quiebra del negocio. Además indicó que ya canceló análisis posteriores y solicitó a la autoridad le conceda un plazo de 48 horas para ponerse al día con el pago pendiente.
Además la Ley Orgánica de Salud no tipifica como infracción específica el “no pagar a un laboratorio privado”, sino que fue puesto a consideración de la Cordinación Zonal 7 de la ARCSA.
Como este productor, muchos se sienten afectados por la imposición de multas que acaban con la sostenibilidad de los emprendimientos.
Para el emprendedor de café que resultó afectado por la multa dijo: “lamento que toda decisión se haga desde el escritorio y no comprendan el duro trabajo de los agricultores”.
El emprendedor sancionado enfrenta tiempos adversos, tiene que cancelar honorarios de abogados y soportar la complejidad de trámites que retrasan sus actividades que hoy amenazan con derrumbarla.
Otra emprendedora denunció que la ARCSA impuso una multa por tener en su negocio productos que a pesar de contar con el registro sanitario la ARCSA cuestionó la autorización.
Los problemas para los emprendedores dificultan avanzar en sus iniciativas que aportan significativamente a la economía.















