Alarmado El Mensajero va diciendo a las naciones que las damas, a pesar del mundo FC entero, en vez de zurcir calzones están escribiendo dramas.
Y al entenderlo El Heraldo, va dando la voz de alerta, repitiendo en cada puerta: ¡No habrá quien cosa las medias! ¡No habrá quien nos guise un caldo! si hacen las damas comedias.
Y luego El Eco, pasando el ancho mar clamorea: ¡Ya no hay mujer que no sea literata mil dramas están formando, y esta epidemia nos mata! (Espinosa de Rendón, 1846: 790)














