El 10 de diciembre de 1948 fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Los derechos humanos son inherentes a todas las personas, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico, lengua, religión y garantizan una vida digna al incluir libertades fundamentales (vida, libertad, expresión) y derechos económicos, sociales y culturales (educación, trabajo, salud). Son universales, inalienables, indivisibles e interdependientes, e imponen obligaciones a los Estados de respetarlos y protegerlos, siendo la base para vivir en sociedad y dignidad.















