Hoy, 25 de noviembre de 2025, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la alarmante realidad que enfrentan millones de mujeres en todo el mundo, especialmente en Ecuador.
La violencia de género es un problema estructural que afecta a la sociedad en su conjunto. En Ecuador, las cifras son desalentadoras: entre enero y octubre de 2024, se registraron 1.072 muertes violentas de mujeres, de las cuales 274 fueron feminicidios.
Entre el uno de enero al 15 de noviembre de 2025 Ecuador suma 349 asesinatos de mujeres.
Según la Alianza Feminista para el mapeo de los feminicidios es el número más alto nunca registrado.
Esto evidencia que la violencia contra las mujeres sigue siendo una emergencia social y emocional que requiere atención inmediata.
El crimen organizado juega un papel significativo en este escenario. Según un informe, el 78% de los asesinatos de mujeres y niñas en Ecuador fueron ejecutados con armas de fuego, lo que sugiere que estos crímenes están relacionados con estructuras criminales que buscan ejercer poder y control sobre los cuerpos de las mujeres.
Cada 22 horas una mujer es asesinada en Ecuador.
Siete de cada 10 mujeres son asesinadas con un arma de fuego en un país donde la tenencia de armas es ilegal.
La violencia contra las mujeres no solo afecta a las víctimas directas, sino también a sus familias y comunidades. Los hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia sufren graves secuelas afectivas y de desarrollo. Además, la normalización de la violencia en la sociedad perpetúa un ciclo de abuso y dolor.
Es fundamental que se implementen políticas y programas que aborden la raíz del problema, como la promoción de la igualdad de género, la educación y la sensibilización sobre la violencia de género.
Algunas acciones clave para abordar la violencia contra las mujeres:
– Educación y sensibilización: Promover la igualdad de género y la no violencia en la educación y los medios de comunicación.
– Atención integral: Brindar apoyo psicológico, legal y social a las mujeres víctimas de violencia.
– Justicia y rendición de cuentas: Garantizar que los perpetradores de violencia sean llevados ante la justicia y rindan cuentas por sus acciones.
– Prevención: Implementar políticas y programas que aborden las causas profundas de la violencia de género, como la desigualdad y la discriminación.















