El discurso de posesión del Presidente de la República de Ecuador, Daniel Noboa, se suscitó el 24 de Mayo, día de la gesta de la Batalla del Pichincha y otros acontecimientos históricos de la patria.
El mensaje del primer mandatario generó diversas reacciones y análisis.
Hay quienes consideran que su pronunciamiento estuvo carente de claridad, creen que se trata de una estrategia para mantener alertas las líneas de comunicación con diferentes sectores del país.
El primer mandatario en su intervención construyó una narrativa que destaca los desafíos de la juventud en los nuevos retos y el rechazo de la vieja política. Se podría interpretar como una confrontación abierta. Entonces, el llamado a la unidad y al diálogo sería una forma de tender puentes con diferentes sectores políticos y sociales y a la vez marca la contradicción porque expone su rechazo a la vieja política.
Noboa enfatizó la importancia de la seguridad y la economía, en su discurso sugiere que estos temas serán prioritarios en su gobierno.
El presidente da cuenta de la necesidad de reformar la política y los políticos, sus expresiones reflejan la intención de implementar cambios en el sistema político ecuatoriano.
También, destacó la trascendencia del desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente, es decir sugiere que su gobierno tendrá un enfoque en la sostenibilidad.
Aunque su discurso contenía una serie de ofertas para mejores días hay quienes opinan que Noboa presenta una ambigüedad ideológica que finalmente, podría ser una estrategia para atraer a diferentes sectores políticos y sociales.
El mandatario se ampara en la retórica emotiva y nacionalista, lo que podría ser una forma de generar apoyo popular y mostrar un sentido de unidad.
El presidente Noboa, en medio de invitados arma un escenario de ejecución de la cosa pública cargada de desafíos en las áreas de economía, seguridad y política.
Para atender estas aristas tendrá que actuar bajo la premisa de una gestión efectiva y una visión clara para el futuro.
La población que no pertenece a la tendencia incondicional del gobierno ni al bando contrario sin dudarlo puede estar esperando que las intenciones del régimen tengan éxito para mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos.















