Las elecciones de Perú se celebraron el 7 de junio y en Colombia se cumplieron el 21 de junio de 2026.
Los dos países vecinos han vivido un escenario donde la estreches de resultados acompañada de la demanda de transformación en el contexto de seguridad, narcotráfico, terrorismo, desarrollo social se convierten en la agenda ineludible de trabajo.
Es que hablar de la democracia va más allá del conteo que hasta la actualidad refleja un reñido margen, es decir un mínimo entre el triunfo y la derrota de los candidatos presidenciales.
Es que la mirada hacia la derecha trae consigo una serie de lecturas, principalmente que el canto de la distribución equitativa de recursos se convirtió en eco sin raíces.
El asunto se redujo al empalagoso discursos que siempre marcó distancia con la práctica.
Abelardo de la Espriella, promete un gobierno para todos y tras el fondo de su narrativa dice que no habrá represalias. Este pronunciamiento nace en medio de resultados con margen ajustado.
Algo parecido se presenta en la república del Perú.
Lo cierto es que a los mandatarios de los dos países que tienen resultados favorables les persigue la sombra de conseguir la legitimidad plena para que puedan actuar en democracia y atiendan la complejidad de la crisis que amenaza con acabar con la paz y la seguridad.
Es preciso tener presente que la república del Perú es el segundo país productor de cocaína detrás de Colombia, así lo expone el medio digital CONECTAS.
Este medio agrega que las estadísticas oficiales indican que más de 800 toneladas salen al año de las cocinas dispersas por todo el territorio peruano.
Según CONECTAS se trata de un negocio multimillonario que requiere una inmensa cantidad de insumos químicos de uso legal que circulan por las rutas ante los ojos de las autoridades.
Entonces el problema de Colombia y Perú es más que elegir a un presidente en las urnas, es necesario conocer el grado de compromiso para frenar al narcotráfico y abrirle paso al desarrollo de los pueblos.
Mientras tanto Colombia avanza en el escrutineo oficial de la votación presidencial, datos que servirán para confirmar al ganador.
Autoridades de de varias naciones de Latinoamérica, Europa y Asia mostraron su disposiciónpara trabajar junto al mandatario electo de Colombia con el propósito de fortalecer los vínculos bilaterales y luchar contra el narcotráfico.
El presidente de Ecuador Daniel Noboa, en su cuenta oficial escribió “Colombia eligió el orden sobre la impunidad, felicitaciones a Abelardo de la Espriella por esta victoria, compartimos la convicción que nuestra región merece seguridad, progreso y gobiernos que enfrenten al crimen sin excusas”.
Esta declaratoria del primer mandatario muestra su voluntad para dar paso a mejores oportunidades en el contexto binacional.
Ahora se requiere complementar la declaratoria de buenas intenciones con la práctica.
Colombia y Perú son países vecinos de Ecuador y los gobiernos deberían sujetarse bajo acuerdos que beneficien a las poblaciones mayoritarias de las tres naciones porque los nuevos gobiernos deben estar dispuestos a ejecutar acciones bajo la consigna de la paz.















