Los problemas de salud a lo largo de la historia han afectado a la población mundial, el ébola es motivo de alarma. En Ecuador se presentan una serie de contratiempos porque el régimen no logra aplicar una fórmula que frene las afectaciones sanitarias y la repercusión en la salud de los ecuatorianos.
El Comité de Familiares de Privados de la Libertad alertó que alrededor de 30 detenidos tendrán tuberculosis en la cárcel de Santa Elena. El SNAI aun no ofrece resultados y los organismos advierten de una crisis sanitaria.
En el fronterizo cantón Macará reportan 30 casos de dengue.
Podría hacer una serie de referencias en torno a la crisis sanitaria y de salud existente en el planeta entero.
Estos problemas nos acompañan desde hace mucho tiempo. Tal vez la crisis sanitaria es tan antigua como la humanidad. En el periódico “Anfibio” de la edición de mayo de 2026 bajo el titutalar “crisis sanitaria marcó la vida cotidiana de Loja en 1972” expone que al revisar los archivos de ese año Loja experimentó uno de los problemas más complejos en materia de salud pública debido a las constantes dificultades en el saneamiento ambiental, la atención médica y la falta de medidas de prevención en salud, tal como lo muestran los datos del Archivo Histórico y de prensa local de aquella época.
La revisión de la hemeroteca de abril a octubre de 1972 permite visualizar la realidad sanitaria que vivía la provincia en una etapa marcada por cambios sociales, limitaciones institucionales y escasos recursos.
Este fenómeno se puede constatar a través de las páginas de “La Opinión del Sur” donde se exponen las preocupaciones ciudadanas por los riesgos en la salud.
Durante los meses de abril y mayo de 1972 prevalecen los anuncios de medicamentos para la gripe, fiebre y malestar general, esto sugiere la proliferación de enfermedades respiratorias que coinciden con el periodo invernal de la provincia de Loja. Estas afecciones eran tratadas mediante la automedicación o consultas privadas, mostrando un sistema público sanitario con amplias limitaciones.
De esta forma es posible concluir que el camino recorrido en materia de salud se convierte en un aprendizaje. Además, conocer ese pasado fortalece la memoria histórica y realza la trascendencia de impulsar proyectos por un sistema de salud justo y accesible para la colectividad en general.















