Los colectivos y comunidades mantienen latentes sus tradiciones y expresión en el tiempo, gracias a la transmisión generacional de conocimientos y saberes recibidos de los mayores.
Es así que la memoria oral del pueblo Saraguro se inserta en el esfuerzo por revitalizar cada una de las identidades que forman parte de la plurinacionalidad y difusión de los valores, tradiciones y representaciones culturales del pueblo Saraguro.
La memoria oral es el fundamento de la identidad cultural del pueblo Saraguro. Sobre su base se asientan derechos y obligaciones que garanticen el ejercicio del poder comunitario afianzado en valores ancestrales.
El pueblo Saraguro en la práctica agrocéntrica, el amor a la tierra, la tecnología ancestral, la espiritualidad y religiosidad, propicia un constante espacio de capacitación y recreación de la cultura.
La chacra se transmite como un esfuerzo esencial donde se reproduce la cultura, se sustenta la salud y la vida, se intercambia conocimientos del manejo de las técnicas y prácticas alimenticias ancestrales.
La memoria oral de las comunidades de Saraguro se mantiene como un hecho colectivo que se replica en las nuevas generaciones a través de las actividades cotidianas. Los taytas y mamas son los custodios de los saberes, quienes mantienen además la pedagogía adecuada que repercute en la vida de los individuos de la comunidad a nivel sensorial, cultural y espiritual.
Los mitos, leyendas, ritos, ceremonias, entre otros se manifiestan alrededor de las prácticas culturales y que han sido sincretizados con la práctica de la religión católica y los mitos modernos, deben ser objeto de estudio y recreación continua para reinsertarlos en el marco del mundo contemporáneo y de esta forma promover su negocio y funcionalidad.
Las wakas, los cuentos, las apariciones y las ciencias son parte del marco de la espiritualidad de la comunidad Saraguro, por tanto regula el marco sagrado y ético de los pueblos.















