El servicio de transporte comercial que se brinda en el cantón Loja, más allá de los esporádicos reclamos aislados, presta un servicio adecuado en favor de la comunidad. El número de vehículos formales que labora en la cantidad de 1727 taxis abastece sin ningún problema, organizados y divididos en: 1211 que pertenecen a las cooperativas; 466 que están agrupados en compañías; y, 50 que fueron aprobados como taxis eléctricos. Estas unidades son más que suficientes, bajo los datos técnicos que han sido establecidos en los informes de factibilidad.
En los últimos días, se quiere instaurar “un nuevo servicio” de transporte comercial, a través del Uber, Indriver o Didi, presuntamente amparados en un fallo emitido por la Corte Constitucional, olvidándose que, en base a la autonomía municipal, es el gobierno cantonal quien regula el transporte terrestre dentro del cantón. Hay ciertos personajes, que, seguramente, pretenden convertir a Loja en tierra de nadie, para beneficiarse y vender puestos de taxi de manera irregular, tras bastidores. Está modalidad no puede hacer de las suyas, y saltarse todo un ordenamiento jurídico que rige en el país, y particularmente en Loja.
Dar rienda suelta a este sistema para que funcione en Loja, es poner en riesgo la seguridad ciudadana; es permitir de manera absurda, que cualquier conductor sin licencia profesional, pague un valor a los extranjeros que son dueños de esta plataforma virtual, y haga carreras sin ningún titulo habilitante. Es promover un trabajo desleal en contra de quienes pagan: impuestos, permisos de operación y ciertos valores por el control del servicio.
Loja no es tierra de nadie. No debemos permitir que conviertan al transporte comercial en un zafarrancho. No vaya a ser cosa que, como las mafias ya no pueden manejar las unidades municipales de tránsito, vean como opción este tipo de transporte sin regulación. Seguramente, si se abre la puerta a la masificación de este servicio sin ningún orden ni control, pronto buscarán también, caotizar la ciudad con las moto-taxis. ¡Ya basta! Hasta cuándo vamos a permitir que ciertos oportunistas, destruyan Loja, con el pretexto de darles trabajo.















